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Todo se aprende, en procesos conscientes e inconscientes, con educación formal e informal, con modelos, con estereotipos, y aprenderemos de acuerdo al modelo cultural, social, familiar, afectivo, sensual, que se nos enseñe.

Continuamente en el transcurso de la vida vamos aprendiendo de nuestros padres, de las abuelas y abuelos, de las nanas, de hermanos mayores, de todas las personas que nos rodean, desde que nacemos, de ahí surge la importancia del desarrollo
del vínculo afectivo, en las personas.La identidad es el “yo soy”, esto que nos da la sensación de ser únicos, de ser una unidad que nos define como individuos, que nos hace reconocer un nombre propio, una imagen corporal, una forma de actuar, de estar aquí y ahora.

La identidad genérica, (ser hombre, ser mujer), afectiva,  y sexual se construyen desde diferentes componentes:

El ser humano en su crecimiento, necesita parecerse y diferenciarse de sus padres ya sean niños o niñas, imita conductas del adulto, de los roles, de los estereotipos sociales y aprende a comportarse como hombre o mujer de acuerdo a su construcción y aprendizaje.

De cómo se realicen la estimulación sensorial, y la manipulación corporal, en los primeros momentos de la vida, dependerá un buen desarrollo de la identidad afectiva, sexual y erótica de la persona.

El desarrollo de los sentidos, especialmente el sentido de contacto cercano, el olor, el sonido de la voz, la manipulación táctil, la vista, crean la imagen corporal, derivadas estas de las vivencias placenteras o no, que hayan tenido en esas primeras instancias.

El cuerpo se va integrando, incorporando experiencias y vivencias que se viven como independientes primero y que posteriormente se van integrando, se van haciendo coherentes, van formando una unidad, que constituyen el mapa geográfico de la afectividad y el erotismo.

Las actitudes de los padres a los genitales, hacia la masculinidad y femineidad, hacia los aspectos reproductivos, hacia la expresión de afectos, influenciarán la manera en que manejarán y acariciarán el cuerpo de su niño recién nacido, trasmitiendo así aceptación, rechazo, comodidad, gusto, disgusto.

El desarrollo de la capacidad de amar necesita ser sujeto de amor, la afectividad y el erotismo, están fuertemente enlazados con la biografía de la persona, su historia personal, la cultura, el lugar donde se formó y educó, influenciarán la manera de cómo se viva en la etapa de la adolescencia, la juventud, y la adultez.

La capacidad de despertar placer se asocia a aquello que nos hace reencontrar la sensación de placer y bienestar originario, por esto la asocio a la estimulación de los sentidos que es desde donde se inicia la respuesta a la estimulación sexual en el adulto.

El desarrollo de la erótica promueve el crecimiento de la persona, los hombres integran la globalidad, ya que han sido formados en la focalización por la exposición de sus genitales, y las mujeres aprenden la focalización desde su aprendizaje global., del cuerpo, de la ternura, del afecto.

Cuando el proceso de desarrollo nos permite lograr una adecuada  integración de la identidad, podemos experimentar la vida afectiva y erótica, como placentera y estar en disposición de acrecentar nuestra experiencia en un proceso de crecimiento y aprendizaje continuo a lo largo de la vida.

“El desarrollo de la capacidad de amar requiere ser sujeto de amor”